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1994 fraude orquestado por Joaquín Balaguer detonante para reducir período

Agosto 10, 2017 2:43 am by: Categoría: Caliente, Dos Campanas, Noticias Deja un comentario A+ / A-

1994 fraude orquestado por Joaquín Balaguer detonante para reducir período

En las elecciones de 1994 el líder reformista Joaquín Balaguer puso de manifiesto nueva vez su astucia para lograr retorcer la voluntad del electorado y mantenerse en el poder, aunque en esta oportunidad, que sería la última, su mandato fue reducido a dos años.

En las elecciones de 1994 el líder reformista Joaquín Balaguer puso de manifiesto nueva vez su astucia para lograr retorcer la voluntad del electorado y mantenerse en el poder, aunque en esta oportunidad, que sería la última, su mandato fue reducido a dos años.

La crisis postelectoral y las presiones internacionales obligaron a la negociación de una salida política, con la activa participación de representantes de las principales fuerzas políticas del país, la Iglesia Católica y otros sectores representativos de la sociedad. La solución acordada quedó plasmada con la firma del denominado Pacto por la Democracia.

Denuncias de un fraude consistente en la exclusión de las listas de votantes de más de 200 mil personas, dislocamiento de mesas, suplantación de ciudadanos, entre otras irregularidades, matizaron las semanas subsiguientes al proceso.

Era evidente entonces el desgaste del gobierno, encabezado por el líder reformista, de 87 años de edad, ciego y con una disminuida capacidad para caminar. El caudillo llevaba ya ocho años consecutivos en el Gobierno en esta última etapa (1986- 1994). Anteriormente había gobernado 12 años (1966-1978).

La crisis económica y el deterioro de los servicios básicos seguían golpeando a la población, estimada en más de 7 millones de habitantes.

Contienda. Un Partido Revolucionario Dominicano (PRD) fortalecido presentó una propuesta atractiva, integrada por su carismático líder José Francisco Peña Gómez y por el influyente reformista Fernando Álvarez Bogaert, quienes firmaron el Acuerdo de Santo Domingo, luego de que el último se disgustara con su otrora líder Joaquín Balaguer. Se sumaron a este binomio otros reformistas, como José Osvaldo Leger, entonces presidente del Senado.

Decenas de dirigentes perredeístas que en el proceso anterior habían apoyado a Jacobo Majluta, del Partido Revolucionario Independiente (PRI), decidieron endosar su apoyo al partido blanco, estructurándose una candidatura de gran respaldo popular.

El PRD acudió a las urnas unido a los partidos Concertación Democrática, Popular Cristiano, de los Trabajadores Dominicanos, de la Unidad Democrática y el Bloque Institucional Demócrata.

Balaguer se hizo acompañar en la boleta electoral por Jacinto Peynado. El PRSC tenía el respaldo de los partidos Quisqueyano Demócrata, Liberal de la República Dominicana, Nacional de Veteranos y Civiles, Democrático Institucional, del Pueblo Dominicano, Demócrata Popular, Renacentista Nacional y Movimiento de Conciliación Nacional.

Por su lado, el entonces minoritario Partido de la Liberación Dominicana (PLD) postuló para la Presidencia a su fundador, el destacado político y escritor Juan Bosch. El candidato vicepresidencial era Leonel Fernández. Recibieron el respaldo de los partidos Fuerza Nacional Progresista (FNP) y Alianza Social Demócrata.

El PRI llevó a Majluta y a José Francisco Hernández. El Movimiento Independencia Unidad y Cambio (MIUCA) nominó al exsacerdote Antonio Reynoso (Padre Toño) y a Ramón Vargas Mera.

Veredicto

Los resultados finales del proceso fueron emitidos por la Junta Central Electoral (JCE) el 2 de agosto de 1994, a las 2:35 de la tarde, casi tres meses después, luego de un duro proceso de impugnación, dando a Balaguer como ganador, con una ventaja de apenas 22,281 votos sobre el PRD. El boletín ofrecido indicaba que el PRSC y aliados obtuvieron 1,275,460 votos; el PRD y aliados 1,253,179; el PLD y aliados 395,653; el Partido Revolucionario Independiente (PRI) 68,910 y el Movimiento Independencia, Unidad y Cambio (MIUCA) 22,548.

Concurrieron a las urnas 3,015,750 electores, de una matrícula del Registro Electoral de 3,598,328, de acuerdo a datos oficiales.

El organismo electoral estaba integrado por Manuel García Lizardo, presidente, y Luis Nelson Pantaleón González, suplente del presidente. Y en calidad de miembros: Pompilio Bonilla Cuevas, Fulgencio Robles López, José Henríquez Almánzar y Leonardo Matos Berrido. Amable Díaz Castillo era el secretario.

Vientos de fraude. Desde los primeros boletines se presumía que algo anormal estaba sucediendo. Peña Gómez advirtió que no permitiría que le arrebataran el triunfo y se auxilió de sus buenas relaciones internacionales, ya que era vicepresidente de la Internacional Socialista, para llevar sus argumentos hasta las más altas instancias tanto a nivel local como internacional.

Peña Gómez pidió la anulación de los comicios y la celebración de nuevas elecciones.

Según narran Angela Peña y Sandino Grullón en sus obras: “Campañas y Crisis Electorales – la Experiencia Dominicana” e “Historia de las Elecciones en la República Dominicana”, respectivamente, durante el proceso se presentaron pruebas fehacientes de las irregularidades.

El 18 de mayo el embajador John Graham, jefe de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), solicitó a la JCE “la adopción de medidas necesarias, dentro del marco de las normas legales, para resolver la situación creada por el dislocamiento del listado de votantes en las mesas electorales”. En esa misma dirección se pronunció Stephen Solarz, del Instituto Nacional Democrático (IND).

La prensa internacional, al igual que la local, se hizo eco de lo sucedido. Los periódicos The New York Times y The Washington Post, en sus ediciones, destacaban que en las elecciones dominicanas se había cometido un fraude.

Narcisazo. En medio de ese ambiente tenso y de incertidumbre en el que se hacía cada vez más lento el conteo de los votos, el 26 de mayo de 1994 desapareció el profesor universitario y periodista Narciso González (Narcisazo), luego de pronunciar un discurso en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) acusando a Balaguer de ser el más perverso de los gobernantes y responsable del fraude electoral, razón por la cual se declaró en desobediencia civil y llamó a la población a imitarlo.

Comisión de Verificación

El 12 de julio de 1994 una Comisión de Verificación designada a tales fines -conformada por Julio Brea Franco, Adalberto Maldonado, Francisco Olivo, Radhamés Mejía y Rafael Toribio- estableció, tras un proceso de revisión, que ciertamente se produjeron serias irregularidades que alteraron la voluntad de los votantes.

Malestar general

Después de emitidos los resultados oficiales, se anunciaron paros y protestas en repudio al fraude, mientras que desde el gobierno no se hicieron esperar las advertencias de represalias.

Todo este mar de confusiones, quejas y tensiones que se registraron durante todo ese intervalo postelectoral obligó a Balaguer a reunirse con Peña Gómez para buscar una salida a la crisis, para lo cual contaron con la mediación del embajador de la OEA, John Graham, y de la Iglesia Católica, representada por Agripino Núñez Collado.

Pacto por la Democracia

Agobiado por las presiones, Balaguer propuso la firma de un Pacto por la Democracia en el que planteó la reducción de su mandato a dos años para luego entregarlo a su más cercano contendor. Esa propuesta fue rechazada por el candidato del PRD. Ante esta situación, Balaguer aceptó reducir su período a 18 meses y cedió a la celebración de elecciones presidenciales el 16 de noviembre de 1995.

Sin embargo, mediante un trastrueque de documentos, se firmó un “Pacto por la Democracia” diferente al acordado por los dos líderes. Y es que Balaguer también se había mantenido en conversaciones con el PLD.

El acuerdo firmado finalmente en el Palacio Nacional, el 10 de agosto de 1994, establecía, entre otros aspectos, convocar a la Asamblea Nacional a fin de reformar la Constitución para establecer una nueva fecha de elecciones presidenciales, el 16 de mayo de 1996, y no en noviembre de 1995 como se había acordado, con lo cual se separaban de las elecciones municipales y congresuales, que serían en mayo de 1998; prohibir la reelección en dos períodos consecutivos, y establecer la doble vuelta si ningún candidato obtenía más del 50 por ciento de los votos, así como reformas al sistema judicial.

Se estableció también el sistema de votación de asambleas electorales en colegios cerrados.

Cierra ciclo. Con las elecciones de 1994 se cerró un ciclo en la historia política dominicana. Sería el último proceso electoral en el cual se enfrentaran los tres grandes caudillos que dominaron el quehacer político de los últimos 30 años.

Ardiente proselitismo

Los ánimos en este proceso electoral estuvieron caldeados de principio a fin. Los enfrentamientos verbales de los candidatos fueron de lo más peculiares. Esto repercutió en los militantes y con frecuencia se registraban casos de enfrentamientos físicos entre seguidores de uno y otro.

A pesar de que se firmó el 10 de mayo un Pacto de Civilidad, en el que no participó Juan Bosch, éste fue uno de los procesos de mayores ataques que se haya producido en los últimos años de la historia democrática de la República Dominicana. Como parte de la campaña sucia, Peña Gómez fue señalado como haitiano, de tener planes macabros para unir las dos naciones que integran la isla Hispaniola, y de practicar hechicería y vudú, entre otras prácticas. El líder blanco también fue acusado de narcotraficante. En la ocasión fue presentado un video con el que se pretendía demostrar estas prácticas, cuando en realidad se trataba de un acto de sanación del “mentalista” brasileiro Iván Trilha, según explica Sandino Grullón.

Aún se recuerdan singulares frases como “El doctor José Francisco Peña Gómez se hizo pupú fuera del cajón”, pronunciada por Joaquín Balaguer para refutar las argumentaciones de su contendor de que utilizaba los recursos del Estado en campaña; “Si toca esa tecla, se hunde…”, habría advertido el experimentado dirigente político en respuesta a su excompañero de partido Alvarez Bogaert, quien había dicho que si continuaba la campaña infame contra Peña Gómez revelaría papeles tan comprometedores “que harían caer santos”. Todo quedó en palabras. Otra frase que caracterizó el florido ambiente fue “erró el tiro y le salió por la culata”, manifestada por Peña Gómez ante las acusaciones de Balaguer de que el PRD recibió financiamiento internacional.

En su oferta de gobierno, el líder perredeísta se comprometía a gobernar para la gente, dando prioridad a sus necesidades más perentorias, mientras Balaguer aseguraba que seguiría trabajando “por la paz y la estabilidad”, al tiempo que en sus recorridos por todo el país ofrecía la construcción de más obras de infraestructura. De su lado, Juan Bosch proponía combatir la corrupción y el desorden. El PRI, con menos respaldo que los grandes líderes, usaba el eslogan “iremos a las elecciones con la voluntad de Dios y el pueblo, sin dinero sucio”.

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